2015 HACIA LOS 43 AÑOS DE LA CASA DE LA CULTURA POPULAR "ALÍ RODRIGUEZ"
En 1972 un grupo
de jóvenes militantes del PRV-FALN luego de la experiencia del primer congreso
nacional de cultura celebrado en cabima de 1971 En el que participaron los intelectuales de izquierda
más destacados de Venezuela y donde se
propuso como alternativa principalmente la vía socialista para Venezuela. Este
grupo de muchachos entre ellos Ali Rodríguez y Eladio Reyes deciden articular y
conformar el movimiento cultural de morón, de este movimiento surge la casa de
la cultura popular Morón, como iniciativa mejor concebida de un grupo de humano
sólido y definitivamente clasista. El arte desde entonces era una herramienta más
para dirigirse al pueblo y exponer sus ideas a todo lo largo y ancho del
territorio nacional.
Pero el 10 de
noviembre de 1973 un accidente trágico ocurre en la vía Urama a la altura de
alpargaton causando la muerte de Alí Rodríguez y Julio Mejías quienes
trasladaban el resultado de un curso de subversión urbana para ser desactivado
y que por desgracia detonó antes de llegar al sitio destinado para ello. El
acto desencadenó en terribles consecuencias para del resto del colectivo pues
la ira del gobierno de turno se desató sobre ellos pagando con prisión y
tortura los principales líderes de ese movimiento, personas como Eladio Reyes, Bernardino
Peraza entre otros fueron capturados y encerrado en el cuartel San Carlo.
No por eso se
acabaron los sueños, quienes se salvaron de la garra cuarta republicana
pudieron continuar aquella gesta de revolución cultural que había iniciado ya y
con la orientación de los lideres desde la cárcel se reagruparon para seguir la
lucha desde la casa de la cultura popular morón
desde entonces llamada “casa de la cultura popular Alí Rodríguez “.
Encontraron en
el teatro, la danza, la música, la poesía y demás artes un arma más poderosa que cualquier artefacto
explosivo o cualquier fusil convirtiéndose en referencia para nuevas
agrupaciones culturales de diversas índole, incluso hasta los reaccionarios se
vieron obligados a fomentar sus propias agrupaciones culturales. Hoy día
celebramos y recordamos con orgullo la valentía de aquellos jóvenes que
consagraron su vida a la cultura en tan difícil situación, cuando ser cultor,
artista o simplemente amigo de la casa de la cultura te convertía en un
objetivo del aparato represor del estado burgués.
Nuestros pasos
no se detienen, quizás lentos, quizás rápido pero pasos al fin.
Convencido
seguimos de que si es posible "Un Hombre Nuevo en una Nueva Sociedad"
(Esta pequeña
historia no la leerán en las crónicas de
morón, porque para los historiadores oficiales no existió, ni existe la casa de
la cultura popular Ali Rodríguez)



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